Archives for the month of: marzo, 2009

The New York Times recela de algunos agregadores de noticias. Más bien está alerta para evitar que se pasen de la raya (su raya, claro). En los últimos meses ha enviado advertencias a Huffington Post y a Newser para evitar, según su criterio, que bajo el concepto de agregación se esconda el de copia (no es nada nuevo y en multitud de webs y blogs de escasa calidad no tienen el menor reparo en copiar artículos completos sin enlazar siquiera) o el de infracción de los derechos de copiray . En el caso de Newser exigió que retirarán el logo de su ‘T’ de Times que incluyen  en sus noticias y fotos agregadas -como hacen con otros medios- al considerar que afectaba a su marca  (ayer no habían accedido aún a la petición). Es un efecto más del permanente ataque de nervios que vive en estos tiempos la prensa americana.  La propia Arianna Huffington, creadora de Huffington Post, reconoce en una entrevista telefónica concedida a Brian Stelter que “estamos en el inicio del desarrollo de las normas de circulación de contenidos”. Y no parece que todos tengan claro el camino. La cosa está bastante liada: el crecimiento del Huffington Post hace que los editores de otros medios estén locos por ser enlazados por este agregador, ya que su tráfico (Huffungton Post tuvo más de 20 millones de usuarios únicos en enero) aumenta; luego no les sienta nada bien que el buscador Google coloque por delante reseñas del Huffington antes que las noticias originales que han sido agregadas. Y por si fuera poco, el propio New York Times enlaza con otros medios sin el arcaico temor (algunos medios aún lo tienen) de desviar tráfico a otras webs, sensible a la necesidad de enlazar, compartir y seleccionar contenidos para el usuario. Un artículo de Peter Kafka describe con detalle las preocupaciones de The New York Times.

Diez cosas que me parecen interesantes…

1. Enlazar, enlazar y enlazar.

2. Personalización de la información a través del valor del periodista y de su firma (blogs)

3. Crear tecnología propia.

4. Compartir contenidos y tecnología.

5. Historias de elaboración propia al margen de agenda pública.

6. Mayor protagonismo gráfico. Más, mejores y mayores fotos.

7. Adaptación de las secciones informativas (aquellos que las tienen) y de los contenidos a nuevos gustos e intereses de los lectores. No tener complejos para hablar de sexo, de otros medios, de diseño, arquitectura, publicidad, cultura urbana…

8. Poner en duda la jerarquización de la información.

9. Marcar la agenda informativa propia.

10. Cambiar, cambiar, cambiar…

Hay muchas más… ¿verdad?

Leo en soitu.es que el Rocky Mountain News, un  periódico de Colorado con casi 150 años de historia, cierra y se convierte en una nueva víctima de esta doble crisis: la global y la de los medios de comunicación. Las imágenes de la redacción asolada estremecen y nos avisan: ya todo es posible en este oficio. Ni siquiera mantendrá su edición digital rockymountainnews.com. Echa el cierre. Es interesante seguir el debate que se sigue en estos momentos en Estados Unidos, cuyos editores buscan desesperadamente salidas a esta crisis del modelo de negocio para garantizar la supervivencia. Y ya sabemos que lo que pasa allí, termina por pasar aquí. Sólo es cuestión de tiempo. Y en este caso, parece que poco tiempo.

Hoy más que nunca los medios tenemos el reto de ser ágiles y flexibles y reaccionar con rapidez a las nuevas exigencias. En este contexto, os planteo la comparación entre las propuestas digitales  de lo que podemos entender como los periódicos viejos (tradicionales) y los periódicos nuevos. Ya nadie duda de la apuesta de los medios tradicionales por internet, pero basta echar un vistazo a las diferentes webs para ver que aún hay diferencias respecto a las nuevas iniciativas. Los periódicos de toda la vida están haciendo un enorme esfuerzo por adaptarse al medio digital e intentan superar el lastre que supone la cultura del papel, contraria a implantar los principios de la red: compartir contenidos, enlazar con otras webs, ser generosos e instantáneos son ideas difíciles de asumir aún para muchos editores y periodistas. Y eso se nota en sus webs, que aún mantienen estructuras, conceptos, secciones y estilos de redacción heredados del papel. Y enfrente se encuentran portales nativos de internet nacidos -algunos hace más de una década- sin servidumbres y mucho más elásticos. Huffington Post, Politico.com, Salon.com, Reznet.com, Slate.com, en Estados Unidos, y Rue89.com y Soitu.es significan un modo diferente de entender la red y que en los últimos años han ganado protagonismo, sobre todo en EE UU, por las forma de tratar la información política y por el valor de sus columnistas y colaboradores.  Politico.com saltó a la fama en tiempo récord por su cobertura de las elecciones americanas y especialmente por su exclusiva sobre los gastos de Sarah Palin en vestuario; Slate.com se dio a conocer más allá de sus usuarios habituales por su informaciones sobre Clinton y su becaria preferida Monica Lewinsky, y dos ellos tienen algo en Huffington Post se ha convertido en menos de cinco años en una de las referencias informativas en Estados Unidos. Todos ellos tienen cosas en común: ofrecen un amplio abanico de prestigisos y reconocidos columnistas a través de blogs, funcionan como agregadores de noticias y enlazan a interesantes artículos de otros medios y (¡¡¡ ojo, medios tradicionales !!!) dan exclusivas; ofrecen una amplia variedad de temas, con secciones que dificilmente  se ven en medios tradicionales (medioambiente, tecnología, vida urbana, sexo, tendencias…), y son influyentes (sobre todo en EE UU) a través de la información política basa en el análisis y en las exclusivas más que en las declaraciones.

Ahora bien, como ocurre en otros productos de éxito en internet, son habituales los problemas económicos y financieros. Todavía no han  conseguido la receta de la rentabilidad y requieren de inyecciones de capital cada dos por tres. Salón.com llegó a salir a Bolsa y esta decisión les ha traido más de un quebradero de cabeza. Además, también andan a la búsqueda de fuentes alternativas de ingresoso y de pago parciales por contenidos. En fin, que no todo son alegrías.

Aquí, en España, aún no han explotado este tipo de webs, por lo que los medios que llegan del papel tienen aún tiempo para adaptar sus estructuras y sus planteamientos a lo que necesitan, quieren y esperan los usuarios. Pero para ello es preciso cambiar muchas inercias y mentalidades. El usuario valora cada vez más la firma del periodista, el análisis y sobre todo la ayuda que los medios le podemos prestar para llegar a lo importante e interesante y descartar lo superfluo e intrascendente. Esto engancha con los agregadores, de lo que hablaremos otro día.

No cabe duda… El que se duerma corre el peligro de despertarse y no encontrar nada a su alrededor