The New York Times recela de algunos agregadores de noticias. Más bien está alerta para evitar que se pasen de la raya (su raya, claro). En los últimos meses ha enviado advertencias a Huffington Post y a Newser para evitar, según su criterio, que bajo el concepto de agregación se esconda el de copia (no es nada nuevo y en multitud de webs y blogs de escasa calidad no tienen el menor reparo en copiar artículos completos sin enlazar siquiera) o el de infracción de los derechos de copiray . En el caso de Newser exigió que retirarán el logo de su ‘T’ de Times que incluyen  en sus noticias y fotos agregadas -como hacen con otros medios- al considerar que afectaba a su marca  (ayer no habían accedido aún a la petición). Es un efecto más del permanente ataque de nervios que vive en estos tiempos la prensa americana.  La propia Arianna Huffington, creadora de Huffington Post, reconoce en una entrevista telefónica concedida a Brian Stelter que “estamos en el inicio del desarrollo de las normas de circulación de contenidos”. Y no parece que todos tengan claro el camino. La cosa está bastante liada: el crecimiento del Huffington Post hace que los editores de otros medios estén locos por ser enlazados por este agregador, ya que su tráfico (Huffungton Post tuvo más de 20 millones de usuarios únicos en enero) aumenta; luego no les sienta nada bien que el buscador Google coloque por delante reseñas del Huffington antes que las noticias originales que han sido agregadas. Y por si fuera poco, el propio New York Times enlaza con otros medios sin el arcaico temor (algunos medios aún lo tienen) de desviar tráfico a otras webs, sensible a la necesidad de enlazar, compartir y seleccionar contenidos para el usuario. Un artículo de Peter Kafka describe con detalle las preocupaciones de The New York Times.