Vuelvo tras un paréntesis de unos cuantos días. Y no ha sido por vacaciones, ni por pereza, aunque ambos motivos hubieran sido excusas justificadas. La razón ha sido un cambio de rumbo: dejo La Voz de Cádiz y me marcho (bueno, ya estoy) a Madrid para dirigir la redacción central de los medios regionales de Vocento y la agencia Colpisa. Y ha sido tanto el lío que le dije al blog: espera que ahora vuelvo. Teniendo en cuenta esta foto de la playa de Cortadura, donde pasé horas y horas, entenderéis que me marche de Cádiz con pena y también con envidia de los que podrán seguir paseando por esta orilla atlántica y con la sensación de haber pasado cinco estupendos años en una de las ciudades más entrañables del mundo. Pero me voy también feliz a Madrid. Participar en un proyecto periodístico así en los tiempos que corren es toda una suerte. Y vivir la aventura de una nueva ciudad con toda mi familia, un lujo aún mayor.
