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Comentábamos hace unos días cómo algunos periodistas del desaparecido periódico de papel Rocky Mountain se habían lanzado a la aventura de poner en marcha un diario digital, el InDenverTimes.com. Y por si fuera poco, lo iban a hacer bajo el criterio del pago por contenidos. El objetivo era conseguir antes del 23 de abril 50.000 usuarios que se suscribieran por 4,99 dólares al mes. Leo en Lost Remote que la aventura no termina por cuajar y que les será difícil -por no decir imposible- alcanzar esos 50.000 usuarios de pago. Los rumores en algunos blogs apuntan a que se han quedado en unos 10.000 usuarios. A final de mes decidirán si, finalmente, siguen adelante o no con la idea.Y es que eso de cobrar por contenidos en la red se antoja misión imposible. Al menos, por ahora.

Los datos de la auditoria de OJD correspondientes al tráfico en internet del mes de marzo no podían ser mejores para nosotros. Después del récord del mes de febrero, en marzo hemos conseguido lo más difícil: mantener casi el mismo nivel de tráfico (hemos bajado sólo un 1,26%) pese a no contar con los Carnavales. Eso nos ha permitido alcanzar los 838.000 usuarios únicos y una media diaria de 37.620. Basta comparar estas cifras con las de nuestra competencia en la provincia de Cádiz para calibrar nuestro liderazgo.

Además, en esta comparación, Diario de Cádiz ha sufrido en marzo una pérdida de usuarios del 14,06%, un 12,8% más que LA VOZ.

Pues nada, seguimos en la carrera hacia el millón de usuarios únicos. Admitimos toda la ayuda posible.

Mientras tanto, disfrutamos en el top100 de los medios de comunicacion, revistas y plataformas de blogs. Este mes ocupamos el puesto número 84.

datosmarzo

Ya está aquí. Todos somos víctimas de la fiebre de Twitter. Y los que aún no se han contagiado caerán en breve. La cumbre del G-20 se convirtió en la confirmación de esta herramienta de microblogging en los grandes medios digitales. The Times, The Guardian o The Daily Telegraph, entre otros, incrustaron en sus páginas las ventanas de Twitter. Aquí, en España, Soitu también realizó una interesante cobertura a través de sus redactores y de colaboradores.

twitter

En los próximos meses, todos tendremos ventanas de Twitter, todos nos apuntaremos a los 140 caracteres. ¿Qué seremos capaces de hacer con ellos?

La primera conclusión es que, como en toda la red, en Twitter también hay mucho ruido y que no basta -como creerán algunos- con poner una ventana y esperar a que vaya cayendo un comentario detrás de otro. Aquí, más que nunca, es más interesante la calidad que la cantidad. Detrás de una cobertura de microblogging o de microchat debe existir periodismo, mucho periodismo. Es decir, plantear qué queremos conseguir, cómo y con quién. Y para ello necesitaremos el valor añadido del periodismo, de la inmediatez, de la especialización y del testimonio de los protagonistas (yo estoy allí y te lo estoy contanto). Una catarata de comentarios carece de interés por sí misma salvo que aporte un punto de vista de verdadero interés.

Un segundo interrogante es el efecto de la sobreabundancia de comentarios que genera Twitter. Ya hay muchos usuarios que limpian su página para evitar la saturación de post que apenas les da tiempo a leer. Ocurre más aún con los medios que automatizan el flujo de noticias o con los hiperconectados empeñados en contarnos su vida. Lo ideal es tener muchos seguidores y seguir a una selecta y pequeña lista de usuarios (por interés intelectual o emocianal), me comentaba no hace mucho un twittero con deseos de influir.

La realidad es que Twitter ofrece un nuevo lenguaje informativo, con enormes posibilidades de interacción con los lectores, y permite acceder a un submundo informativo muy pegado a la realidad cotidiana y al mismo tiempo despegado de la rigidez de los medios de comunicación tradicionales. Basta utilizar el buscador de Twitter para darse cuenta de que allí, en ese mundo a veces desconocido, hay una frenética actividad informativa. Hay muchas posibilidades por descubrir y muchas formas de aplicarlo al periodismo del bueno. O al menos intentarlo.

Lo que ocurre es que la fiebre sube, pero luego baja. Habrá que ver qué queda después del calentón.

Te puede interesar:

search.twitter.com

Diarios aptos para Twitter (Periodistas21)

X Congreso de Periodismo Digital de Huesca

Uno de los efectos de la restructuración de los medios de comunicación es la búsqueda del perfil del nuevo periodista. Y en esta tarea se escuchan todo tipo de eufemismos para describir la necesidad de un periodista polivalente, eficaz y capaz de desarrollar su labor en diferentes medios (soportes). Cuando se acuñó el término periodista multimedia el pánico cundió por las redacciones, mientras que en el área de gerencia se frontaban las manos ante la posibilidad de un nuevo descubrimiento: un periodista capaz de hacer el trabajo de tres. Ni una cosa ni la otra. Desde entonces, allá por el año 2000 en España, se intenta descubrir con poco éxito qué es eso de periodista multimedia, también llamado periodista orquesta y últimamente periodista bimedia, periodista tecnológico, periodista multisoporte…cuando no redactor, comunicador, dinamizador social…

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La realidad -mi realidad- es que lo que ahora exige este oficio es un viaje al pasado para recuperar el viejo periodista, aquel cuyo trabajo consistía en conseguir información actual, relevante, trascendente, sorprendente y, a ser posible, exclusiva. Vaya, lo que denomina: noticia. Y para ello, el periodista disponía (dispone) de tres herramientas fundamentales: el oficio, el instinto y las fuentes. Todo ello se puede salpimentar con insistencia, cabezonería, persuasión, empatía y cuantas habilidades permitan lograr y enterarse el primero de lo que nadie se entera. También se puede definir como buscarse la vida.

Está ya superada (después de que muchos editores quedaran deslumbrados con experimentos de redacciones multimedia -Tampa, Chicago y demás- o integraciones más o menos atrevidas, arriesgadas e innovadoras) esa idea del periodista orquesta: no se puede hacer de todo y hacerlo bien. Otra cosa bien distinta es que sepamos hacer de casi todo, que lo sepamos hacer bien y que estemos dispuestos a hacerlo.

Hoy en día, cuando la accesibilidad a documentación e información es más fácil que en ninguna otra etapa de la historia periodística, en teoría se debería hacer mejor periodismo, pero la razón es que el archivo de documentación y los gabinetes de prensa mataron un día no muy lejano a la estrella del periodismo.

Se trata, al fin y al cabo, de una vuelta a los orígenes. ¿Sería posible hoy hacer periodismo sin internet ni teléfonos móviles? Indudablemente, sí. Y probablemente sería mejor. Ello no significa renunciar a los avances tecnológicos, ni mucho menos, sino utilizarlos para mejorar nuestro periodismo. Parece evidente que lo que se ha producido es un proceso de acomodamiento, autocomplacencia y aburguesamiento en nosostros los periodistas.

Muchas empresas se deslumbran con curriculums vitae repletos de habilidades tecnológicas y de programas más o menos conocidos y deslumbrante. De hecho, comienza a ser un plus que los candidatos estén en Facebook o Tuenti, que chateen con Messenger o Twitter, que suban fotos a Flick o videos a Youtube. Y si tienen un blog, pues entonces algunos enloquecen.

Esta situación, que es positiva al evidenciar el dominio de una serie de programas, herramientas y habilidades, no deja de ser irrelevante. Lo importante, y difícil, es encontrar a periodistas capaces de aplicar todo ello a su trabajo periodístico para mejorarlo y que no se queden en una mera utilización doméstica y privada de esos recursos. Es habitiual encontrar a jóvenes supuestamente ultratecnológicos incapaces de aprovecharse de Facebook, Twitter o simplemente Google para trabajar mejor. Y también para no trabajar peor.

Por ello, también es fácil ver cómo periodistas de raza aparentemente menos tecnologizados quedan maravillados por las posibilidades de estas aplicaciones cuando las descubren y cómo empiezan a manejarlas como fuentes de información en favor de su tarea y de su trabajo.

Quiere ello decir que lo difícil es encontrar buenos periodistas y lo fácil es enseñarles estas posibilidades de la red y su manejo.

El nuevo periodista, por tanto, debe ser el que tenga interiorizadas las habilidades del viejo periodista y tenga actitud y aptitud para aprender una serie de herramientas tecnológicas y aplicarlas a su tarea diaria.

Así pues, podemos atrevernos a describir cómo deberíamos ser los nuevos periodistas:

- Buscar noticias (sea como sea)

- Manejar un volumen importante de fuentes.

- Tener habilidades e instrumentos para generar más fuentes.

- Tener actitud para aprender a utilizar nuevas aplicaciones informáticas y para aplicarlas a nuestro oficio.

- Capacidad para valorar lo importante de lo irrelevante.

- Tener instinto salvaje y oficio para saber/buscar dónde está la noticia.

Y algunas cosas nuevas….

- Generar comunidad entre nuestros lectores.

- Interrelacionarnos con ellos.

- Comunicar a través de varios soportes: prensa, radio, televisión, internet… (Esto realmente no es nada nuevo… ya lo hacían nuestros padres y abuelos… Escribían en periódicos, se buscan un sobresuelto en la Hoja del Lunes o en revistas especializadas, eran corresponsales de medios nacionales, iban a tertulias de televisión, ayudaban al colega en los viajes para radiar los partidos de fútbol y cuanto se ponía por delante… Ellos, sin saberlo, eran periodistas multimedia y nunca tuvieron complejo de hombres orquesta).

- Conocer los lenguajes y características de los diferentes medios…

Y sería la repera…

- Tener nociones de edición de video y audio.

- Tener nociones de grabación de video.

- Saber subir videos, audios y fotos a la red.

- Tener nociones de movilidad (uso del móvil para grabar audio, hacer fotos y enviar textos a la red)

- Dominio de aplicaciones para la búsqueda y actualización de información en la red.

- Tener interiorizado el sentido de la inmediatez periodística.

Y sería la hostia…

- Que le gustara todo esto y que disfrutara con su trabajo

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No es el primero ni será el último. Un grupo de periodistas del desaparecido Rocky Mountain prepara un proyecto en la red (InDenverTimes.com) . Y lo hacen bajo el criterio del pago por contenidos. Pretenden empezar con 50.000 suscriptores a 4,99 dólares al mes. Es el más difícil todavía…

En este sentido, Juan Varela habla sobre la viabilidad de los periódicos locales que abandonan el papel y se pasan a internet.

Los datos de OJD correspondiente al mes de febrero confirman el liderazgo de lavozdigital.es en el mercado de la provincia de Cádiz. Hemos sacado partido especialmente a nuestra cobertura multimedia del Carnaval y hemos culminado un mes récord (los mejores datos de toda nuestra historia).

Usuarios únicos:

La Voz: 848.797

Diario de Cádiz: 329.126

Europa Sur: 136.708

Diario de Jerez: 83.387

Visitas:

La Voz: 1.366.376

Diario de Cádiz: 975.841

Europa Sur: 312.021

Diario de Jerez: 252.620

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Todos llevamos días hablando sobre el proyecto hiperlocal de The New York Times. Nace con el nombre de The Local y según palabras del propio medio es su “pequeño gran experimento”, “un bebe que acaba de nacer y que tiene aún que crecer”. Aún no saben siquiera si será un proyecto rentable. De estas palabras se deduce que NYT quiere aplicar eso de la prueba/error, experimentar y ver qué es eso de lo que tanto se habla en la red. Habrá que estar atentos…

Incluye noticias de todo tipo y temas relacionados con la familia, los niños y la vida urbana…Y no queda ahí, se pueden enviar fotos, eventos, celebraciones y necrológicas. Directo, simple y completo, como todo lo que hace NYT. Pero mejor que os lo explique Andy Newman, el encargado de poner esto en marcha en Fort Green y Clinton Hill .

Mi primera conclusión, a la espera de que este proyecto crezca y empiece a contar con la participación de usuarios (si es que ocurre con el volumen que desea NYT), es que me gusta por su capacidad de síntesis. Luego, los lectores dirán…

Nosotros, aquí en lavozdigital.es, también tenemos nuestro pequeño gran experimento hiperlocal: MiCiudad

Ya nadie duda, sobre todo en España, de la omnipresencia de Google en nuestras vidas. Su penúltimo paso ha sido la introducción de publicidad en su servicio de Google News en Estados Unidos, una decisión que tensa aún más sus relaciones con los medios de comunicación. El usuario que realice una búsqueda recibirá todas las noticias relacionadas con el asunto que le interesa y en la columna de la derecha, anuncios contextualizados, de forma similar a lo que ocurre con el buscador de Google. La compañía da así un paso más en la captación de publicidad local y endurece su competencia con los medios regionales y locales.

Google Ads

Y anuncia que no se detendrá aquí:

“Seguiremos buscando fórmula de ofrecer anuncios que son relevantes para los usuarios y también bueno para los editores”, dice Josh Cohen, Business Product Manager de Google

Los editores ven en esta acción una amenza directa en la comercialización de publicidad, más aún cuando Google aprovecha los contenidos de sus medios. El buscador responde que gran parte del tráfico de los portales de noticias se genera a través de Google News. Google ya se ha enfrentado a demandas de editores franceses (2006) y belgas (2008), que se negaban a la publicación de extractos de noticias y fotografías sin consentimiento previo y que lograron obligar a Google a retirar sus contenidos de Google.be. La realidad es que Google tiene una habilidad enorme para generar una necesidad o costumbre y luego rentabilizarla. Veremos.

Te puede interesar:

The New York Times recela de algunos agregadores de noticias.

What Would Google Do, de Jeff Jarvis, en español.

El papel e internet (aún) se necesitan.

The New York Times recela de algunos agregadores de noticias. Más bien está alerta para evitar que se pasen de la raya (su raya, claro). En los últimos meses ha enviado advertencias a Huffington Post y a Newser para evitar, según su criterio, que bajo el concepto de agregación se esconda el de copia (no es nada nuevo y en multitud de webs y blogs de escasa calidad no tienen el menor reparo en copiar artículos completos sin enlazar siquiera) o el de infracción de los derechos de copiray . En el caso de Newser exigió que retirarán el logo de su ‘T’ de Times que incluyen  en sus noticias y fotos agregadas -como hacen con otros medios- al considerar que afectaba a su marca  (ayer no habían accedido aún a la petición). Es un efecto más del permanente ataque de nervios que vive en estos tiempos la prensa americana.  La propia Arianna Huffington, creadora de Huffington Post, reconoce en una entrevista telefónica concedida a Brian Stelter que “estamos en el inicio del desarrollo de las normas de circulación de contenidos”. Y no parece que todos tengan claro el camino. La cosa está bastante liada: el crecimiento del Huffington Post hace que los editores de otros medios estén locos por ser enlazados por este agregador, ya que su tráfico (Huffungton Post tuvo más de 20 millones de usuarios únicos en enero) aumenta; luego no les sienta nada bien que el buscador Google coloque por delante reseñas del Huffington antes que las noticias originales que han sido agregadas. Y por si fuera poco, el propio New York Times enlaza con otros medios sin el arcaico temor (algunos medios aún lo tienen) de desviar tráfico a otras webs, sensible a la necesidad de enlazar, compartir y seleccionar contenidos para el usuario. Un artículo de Peter Kafka describe con detalle las preocupaciones de The New York Times.

Diez cosas que me parecen interesantes…

1. Enlazar, enlazar y enlazar.

2. Personalización de la información a través del valor del periodista y de su firma (blogs)

3. Crear tecnología propia.

4. Compartir contenidos y tecnología.

5. Historias de elaboración propia al margen de agenda pública.

6. Mayor protagonismo gráfico. Más, mejores y mayores fotos.

7. Adaptación de las secciones informativas (aquellos que las tienen) y de los contenidos a nuevos gustos e intereses de los lectores. No tener complejos para hablar de sexo, de otros medios, de diseño, arquitectura, publicidad, cultura urbana…

8. Poner en duda la jerarquización de la información.

9. Marcar la agenda informativa propia.

10. Cambiar, cambiar, cambiar…

Hay muchas más… ¿verdad?