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Ya han pasado bastantes días para poder aportar algunas ideas sobre el caso WikiLeaks, sobre Julian Assange, sobre El País y sobre este tsunami informativo que, sinceramente, me deja muchas dudas sin responder. Ahí van algunas ideas…

1. Aquí no pasa nada. Después de lo publicado sobre la Fiscalía General del Estado, sobre el caso Couso, sobre la doble moral del Gobierno de Zapatero y sobre unas cuantas cosas más lo normal es que se hubiesen exigido responsabilidades. Pero no. Aquí todo el mundo pone cara de póquer a la espera de que pase el chaparrón y todo sigue igual. Perro no come perro, deben pensar en el Gobierno, en el PSOE y también en el PP.

2. El Gobierno nos engaña. Sí, nos engaña. Y a diario. Dice una cosa y hace otra. ¿Que lo hacen todos los Gobiernos? Pues sí, pero nunca se habían tenido pruebas tan nítidas. Ahora, cuando el Gobierno habla de ETA, por ejemplo, qué verdad nos dice. O qué media verdad. O qué mentira. Hoy, más que nunca, hay argumentos para dudar siempre de este Gobierno. Colpisa publicó en exclusiva (también ha habido hueco para otros y toca sacar pecho, aunque sea un poquito) un cable que demostraba que ZP sabía que ETA se estaba rearmando cuando dijo aquello de que en un año estaríamos mejor. Y luego estalló el aparcamiento de la T4. Pero da igual, quizá ZP pensaba que en aquel momento era lo que más le interesaba decir. Y lo dijo.

3. Los cables nos dicen muchas cosas que ya sabíamos. Pues sí. Entre hechos noticiosos y de interés, ha habido mucho chascarrillo a los que se les ha elevado a la categoría de exclusiva. Poco valor tiene la opinión de un embajador estadounidense más o menos estrambótico sobre Chacón, Blanco o Rajoy.

4. La impavidez de Zapatero o Rubalcaba frente a lo revelado por los cables sobre la actitud del Gobierno frente al caso Couso les califica como personas.

5. Tomo prestada una idea, que me parece muy certera, escrita por José María de Areilza en ABC. Julian Assange preconiza un imperativo infantil: una red absolutamente transparente y un mundo sin secretos. Es cuanto menos ingenuo pensar que en las relaciones diplomáticas no haya secretos.

6. Felicidades a El País. Assange los eligió como caja de resonancia en toda hispanoamérica. Ellos, según cuenta su director, también trabajaron para lograr ser uno de los elegidos. Seguramente. Doble felicidades entonces.

7. El mundo de los secretos es complejo. Nos imaginamos qué piensa y dice en la intimidad la familia Polanco sobre Cebrián, y qué piensa Cebrián sobre el director de El País, y el director sobre Cebrián, y sobre los Polanco, y Cebrián sobre los negociadores de Liberty, y los de Liberty de Cebrián… Y qué pasaría si todo eso que seguramente todos intuyen se hiciese público. Un problema complejo. Sí.

8. El País hecho un gran trabajo. De eso no hay duda.

9. WikiLeaks ha supuesto un cohete para elpais.es en toda hispanoamérica. No es extraño a que a primera hora de la tarde colocaran en portada noticias de interés para Sudamérica. Con ello contrarrestan el efecto del traductor de elmundo.es en aquellos países. La pelea del tráfico está abierta.

10. El País se ha dado (si no lo ha hecho es porque no ha querido) cuenta de una cosa: entre el público más joven y el ultrainternetero se ha dado cierto efecto boomerang. Muchos consideraban a El País en estos actos como un actor más del sistema que acababa de dejar en paños menores WikiLeaks. Muchos sospechaban de El País. Este efecto, que yo mismo presencié en Caixa Fórum, es una llamada de atención para El País y para los medios tradicionales. Los jóvenes desconfían. Por naturaleza y por méritos propios de la prensa.

11. WikiLeaks demuestra la necesidad urgente de acabar con el periodismo declarativo, con las ruedas de prensa sin preguntas, de la agenda ultradependiente de los políticos. Y la razón es que la mayoría de esas declaraciones no son ciertas. Sólo cuentan verdades a medias o mentiras. Y los medios hacemos de altavoces. Las noticias no están en las ruedas de prensa, ni en las intervenciones oficiales, ni en los portavoces… El Gobierno dice, Rajoy advierte, Rubalcaba asegura, Zapatero señala, Cospedal comenta, Blanco manifiesta… Agggggggg!!!!!

12. Julian Assange se ha convertido en un personaje de trascendencia mundial, universal, interplanetaria. Y además con un lado oculto que le otorga mayor interés. Puede pasar de todo: que le den el Nobel de la Paz, que lo encarcelen, que lo vilipendien, que le envenenen, que le conviertan en un revolucionario, en el Ché digital o que le suiciden. En fin… Si algo no le falta son arrestos. Bueno, dicho directamente, cojones.

13. ¿Cómo gestionará El País la resaca del tsunami? Ha enarbolado tantas banderas en tan poco tiempo que cualquier paso en falso puede dejarles en evidencia. (Ejemplo: Ley Sinde. Foco de críticas desde internet).

14. Es una evidencia: el impacto del cablegate ha sido mucho menor del esperado. Vaya, casi no ha tenido efecto directo en España. Diría que el mayor efecto ha sido el mayor descrédito sin cabe de la clase política y diplomática. Nos habría gustado que la realidad hubiese sido otra, pero es la que es.

15. El Mundo ha sido el gran perdedor. Este caso le ha abierto una vía de agua en su aún liderazgo en internet, que se une al socavón en el papel que le ha abierto ABC al superarle en ventas los domingos y al desbancarle como segundo diario más leído en Madrid.

16. Vale, muchas de esas cosas se intuían, había mucho chascarrillo en las informaciones, pero el cablegate significa (o tiene que significar si queremos sobrevivir en este oficio) un cambio radical en los medios de comunicación, una revolución en este oficio. El trabajo prescriptor de El País ha sido muy bueno, pero quizá los 250.000 cables no le han dejado tiempo para responder a la pregunta de ¿y ahora qué? Aunque bien pensado esa responsabilidad la tenemos todos, no sólo El País.

y una idea que resume todas las anteriores…

Los medios tradicionales tenemos que replantearnos TODO. Es preciso poner en duda todo cuanto llegue a nuestras manos, recuperar el espíritu crítico y ejercer el papel que nunca debimos perder: controlar al poder. Ya lo dijo Edwy Plenel: “Para el poder, el periodista es un adversario. Hay que seducirle o reducirle. En todo caso vercerle”.

¿Qué valor tiene para el lector una información basada en la declaración de un político que, como ya sabíamos y ahora han demostrado los cables, sólo nos dan versiones interesadas? Es urgente interpretar, valorar, criticar, contraponer, controlar, contextualizar… al fin y al cabo de lo que se trata es de hacer PERIODISMO.

La Reutralidad en la Red es de esas cosas que no se echa en falta hasta que se pierde.
Movilízate !!!

Foto: Efe

Una cosa no se puede negar: al contrario que sus compañeros de partido más tradicionales, ellos sí saben vestir el casual day.  Y con esa misma naturalidad se meten en cuantos jardines hagan falta sin el más mínimo reparo, como si se fueran de cañas. Juegan de tú a tú con la izquierda y los nacionalismos en cualquier terreno de juego, por muy embarrado que parezca. No como sus colegas de calle Génova, que históricamente han preferido quedarse en la grada para no mancharse los Sebago y  dirigir el partido desde lejos en una especie de autoexclusión política, también llamada complejo de derechas.

Alberto (Núñez Feijóo) y Antonio (Basagoiti) se plantaron en Cataluña para visitar a Alicia (Sánchez-Camacho) y reeditar una Galeusca a la española; una declaración de intenciones que se desmarca de los comportamientos habituales del conservador tipo, reacio siempre a reconocer su condición por miedo a verse sometidos a un outing ideológico. Esta derecha ha salido del armario con desparpajo, sin complejos y con incontinencia verbal desconocida a la hora de hablar de la unidad de España, del aborto, de la homosexualidad o de la Iglesia. Ellos también quiere tocar el balón político, y demagógico a veces, en un tiki taka hasta ahora patrimonio de la izquierda. La misma izquierda que les acusa de ser de derechas, como si ellos no supieran que son de derechas. La diferencia es que pertenecen a una generación que no busca al limpiabotas del Palace porque no se lo pide el cuerpo. Y eso se nota.

“No digas nada que no quepa en un titular”. Rubalcaba a Zapatero. Crónica de El Mundo

1. Muchos gallos en el gallinero. Es más, Ramón Gorriarán me dice que no es que haya muchos gallos, es que están todos. Rubalcaba lleva los galones, pero Blanco, Jáuregui, Chaves… también querrán los suyos.

2. Valeriano Gómez, un sindicalista con la cartera de ministro de Trabajo. Acudió a la manifestación de la huelga general contra las reformas. Corre el riesgo de que le pase como a Zapatero, que pasará a la historia por ser el presidente que más recortes sociales realizó durante su mandato. Como les ocurre a los ex fumadores, un sindicalista converso puede ser temible.

3. Bibiana Aido acepta que la degraden a secretaria de Estado. Pero su verdadera penitencia es que tendrá como jefa a Leire Pajín. Las jefas (como los jefes) llevan muy mal que sus subordinadas les hagan la competencia en lo realmente importante. Su rivalidad puede dar días gloriosos.

4. Que la sanidad esté en manos de Leire Pajín es una prueba de fe. Ella, la nueva ministra de Sanidad, ha sido la estrella del día en la red. El motivo: su pulsera power balance, consideradas un engaño por Consumo. Su lapidaria frase de acontecimiento histórico en el planeta, convertido por el boca a boca en acontecimiento planetario,  le perseguirá hasta su epitafio.

5. ¿Y cómo queda el ministro Blanco? El queda igual -al menos, por el momento-, pero como los demás suben, se puede afirmar que pierde peso. Veremos.

6. Trinidad Jiménez, Trini para los amigos y señorita Trini para Guerra, recibe el premio a la lealtad. Ayer fue el virus de la gripe A y hoy Mohamed VI, Chavez, los hermanos Castro y Caruana, que serán algunos de sus próximos quebraderos de cabeza. ¿Se puede saber tanto de pandemias y tanto de los conflictos con Marruecos, Venezuela, Cuba o Gibraltar?  Ella sí, aunque en Madrid sus compañeros de partido no supieran reconocerle tanta capacidad.

7. López de Uralde, ex líder de greenpeace y ahora líder e Equo, está ufano porque cree que Zapatero ha pensado en ellos en esta crisis de Gobierno. Rosa Aguilar es de esos políticos a los que su partido se le queda chico para sus aspiraciones. Criada en el Partido Comunista aporta un punto de izquierda de toda la vida alejado del glamour couché. A Griñán, presidente en Andalucía, le sale una nueva competidora cara al futuro.

8. Ramón Jáuregui es un político creíble. Ahora, después de ser defenestrado, es un apoyo útil en la aspiración de Zapatero de que el final de ETA sea una realidad antes de marzo de 2012.

9. Al final, Gaspar Zarrías sigue como estaba. Asomado a la puerta pero sin permiso para entrar. Le pudieron las ganas -a él o a sus enemigos- y su nombre sonó, quizá, con demasiada insistencia.

10. Dicen que Moratinos lloró, como un niño sin juguete. No se sabe qué le duele más su salida o su sustituta.

11. Con esta crisis Zapatero quiere llegar a marzo de 2011 con opciones para ganar. Él lo cree posible. Y ya se sabe, lo peligroso de los sueños es que, a veces, se cumplen.

Tengo 44 años. No estuve en el mayo francés, ni corrí delante de los grises. Lo más de lo más fue cantar Libertad sin ira en clase, con los profesores (uno de ellos Telesforo) a la guitarra y siendo un niño. Es decir, no tengo nostalgia activista, ni revolucionaria. El día del golpe del 23-F nos pasamos toda la tarde jugando al baloncesto sin enterarnos de nada hasta que nuestros padres vinieron a recogernos alarmados.

A pesar de este escaso bagaje, hoy no puedo más que extrañarme de la escasa actividad universitaria en el contexto de la crisis. No existe masa crítica en las facultades, ni se alzan voces contra un futuro cada vez más negro, con menos libertades y con derechos cada vez más comprometidos. No caeré en el tópico de calificar a las generaciones universitarias de acomodadas… Hoy, quizás más que nunca, hay miles de jóvenes comprometidos, pero de otra forma; más desde una perspectiva individual que colectiva.

Hablando de ello en la redacción creemos, porque hablamos de oídas, que no existe inquietud política, y que los pocos jóvenes seducidos por ella caen pronto en las redes del sistema de partidos, con cargos precoces, sueldos también precoces y vicios puretas entre coches oficiales y aspiraciones de diputado del Congreso, como diría Sabina. Al menos que se sepa, pocos de ellos quieren cambiar el mundo; y si a esa edad se es demasiado mayor para querer cambiar el mundo la madurez solo les puede reservar una carrera anodina entragada al mejor postor.

Si la generación de universitarios erasmus asiste hoy impasible a los efectos y razones de esta crisis, habrá pocas cosas que les movilice como generación. Ellos podrán echarle la culpa a sus padres, a las comodidades con las que crecieron; y los padres, una vez más, se culparán a sí mismos, como siempre, exculpando a una generación ¿perdida?

Protesta de estudiantes contra Sarkozy (AP Francoise Mori)

Que hay muchos españoles que no están contentos con Zapatero es una obviedad. Los hay de todas clases: de derechas, muy de derechas, mucho más de derechas… pero también de izquierdas, muy de izquierdas, socialialistas, comunistas, anarquistas, liberales, monárquicos, republicanos, despistados, turistas, rockeros, góticos, cristianos o agnósticos, que son los que lo tienen más fácil. Que son muchos los que le hubiera gustado también estar hoy en el Paseo de la Castellana para gritar eso de ¡Zapatero dimisión!, pues también. Por todo ello es preferible no caer en la exaltación de lo obvio: hay mucha gente que no quiere a Zapatero.

Otra cosa bien distinta es la oportunidad a la hora de expresar ese descontento. Es evidente que utilizar el acto institucional del Desfile Militar no es una decisión acertada, más bien reprochable, a pesar de que muchos puedan decir que no hay muchas oportunidades, por no decir ninguna otra, en la que el presidente del Gobierno se vea obligado a someterse al calvario de un acto público en el que no está arropado por sus militantes, simpatizantes y por sus compañeros de partido, que ya se sabe que son los amigos más peligrosos. Parece claro: está muy mal que unos cuantos -sí, unos cuantos- aprovecharan el Desfile Militar para abuchear a Zapatero.

No debiéramos, por tanto,  dar una trascendencia especial a este hecho hasta convertirlo en un problema casi de Estado. Ya lo decía el año pasado Mariano Rajoy: “Este domingo tengo el coñazo del desfile… en fin, un plan apasionante”. Habría que reflexionar sobre los motivos por los que una fiesta que pretende rendir homenaje a las Fuerzas Armadas es incapaz de generar, al menos, un día de cordialidad. Y da la sensación de que, una vez más, los partidos políticos y sus dirigentes han convertido este día festivo en un motivo más para el enfrentamiento y la utilización política.

Si políticos de Cataluña, del País Vasco y otras comunidades autónomas utilizan esta fiesta para afianzar sus deseos de diferenciación; si Rajoy se aburre tanto, y Zapatero lo aprovechó en su día para rentabilizar su entonces desprecio a Estados Unidos, no nos podemos extrañar que ciudadanos más o menos exaltados se levanten temprano, cojan sitio, aguarden algunas horas y se desahoguen gritándole a la cara eso de Zapatero dimisión. Tan injustos unos como otros con unas Fuerzas Armadas, que no ganan para disgustos.

El año que viene podría ser Vicente del Bosque el encargado de recibir al Rey mientras Xabi, Casillas, Llorente, Sergio Ramos, Nadal, Alonso, Pau Gasol y Contador aguardan en la tribuna de autoridades y Sara Carbonero le hace confidencias a la princesa Letizia. Entonces la exaltación del espíritu nacional quedaría a salvo, los soldados desfilarían entre vítores de ¡Viva España! y las diferencias autonómicas quedarías diluidas por el irrefrenable efecto aglutinador de La Roja.

¡Qué país!

¿Cuál ha sido el coste de esta huelga general? Si pudiésemos tener este dato probablemente ninguno de los convocante podría mantener sus argumentos ni un solo minuto. No cabe duda de que ha sido la huelga más rara y extraña de la historia, quizá por innecesaria, por inútil y porque ni los propios creían en su oportunidad. Ha sido una huelga a la fuerza en la que los sindicatos han salido a la calle con el objetivo de no fracasar. Y en este empeño, cosas y perversiones del sistema, han contado con la colaboración del Gobierno, de la oposición y de algunos empresarios. No había que hacer sangre y dejarle una salida digna, aunque fuese por la puerta de atrás, a Toxo y Méndez. Lo peor es que este sainete lo han pagado todos los españoles y el rédito de la protesta se antoja escaso, por no decir nulo.

En fin, este capricho de Toxo y Méndez nos ha salido, cuanto menos, muy caro. Ha sido un paso más en el descrédito de un sistema en el que el ciudadano siempre es el último de la fila.

No estamos tan mal como parece. Con esta frase Zapatero ha lanzado un aviso a los que le dan por derrotado. Como queriendo recordar que hace diez años pocos daban un duro por él y acabó convirtiéndose en el secretario general del PSOE. Zapatero se presentó ante los suyos y ante todo aquel que quisiera verle regenerado tras los combates de las últimas semanas: mejor aspecto, bien trajeado teniendo en cuenta sus posibilidades y con una leyenda a sus pies: Zapatero 10. Un declaración de intenciones de todo su equipo, como si quisiera rescatar el espíritu que les llevó primero a la dirección del partido y luego a la presidencia del Gobierno. Aquel espíritu que el ministro José Blanco resume perfectamente: ganamos el congreso con un teléfono móvil.

A Zapatero se le ha visto reforzado, como si todas las críticas, embates y desprestigios apenas hubieran hecho mella en él. Y me lo creo, porque si algo tiene Zapatero es que pocas cosas hacen mella en él. Ni siquiera las importantes. Zapatero y el equipo de Zapatero 10 saben muy bien cómo funciona esta sociedad, cómo manejar la frivolidad hasta el extremo de convertirla en un modelo de gestión y de persuasión. Sólo importa lo de hoy, porque lo de ayer ya está olvidado y lo de mañana, mañana veremos. He visto a un Zapatero que, si seguimos al pie de la letra esta idea, parecía hasta convincente, seguro y envalentonado. ¿Quién se acuerda ya de la congelación de las pensiones? ¿quién se acuerda del recorte salarial a los funcionarios? ¿y quién del recorte de inversiones públicas? ¿quién de la ruina que tenemos encima? “No estamos tan mal como parece”, dice Zapatero, que con un nudo impostado en la garganta, con ojos vidriosos y el puño cerrado de rabia dice que el está orgulloso de España y de los españoles. Como para que no lo estuviera.