¿Cuál ha sido el coste de esta huelga general? Si pudiésemos tener este dato probablemente ninguno de los convocante podría mantener sus argumentos ni un solo minuto. No cabe duda de que ha sido la huelga más rara y extraña de la historia, quizá por innecesaria, por inútil y porque ni los propios creían en su oportunidad. Ha sido una huelga a la fuerza en la que los sindicatos han salido a la calle con el objetivo de no fracasar. Y en este empeño, cosas y perversiones del sistema, han contado con la colaboración del Gobierno, de la oposición y de algunos empresarios. No había que hacer sangre y dejarle una salida digna, aunque fuese por la puerta de atrás, a Toxo y Méndez. Lo peor es que este sainete lo han pagado todos los españoles y el rédito de la protesta se antoja escaso, por no decir nulo.

En fin, este capricho de Toxo y Méndez nos ha salido, cuanto menos, muy caro. Ha sido un paso más en el descrédito de un sistema en el que el ciudadano siempre es el último de la fila.

Si aislamos a un bebé de cualquier foco de infección, por pequeño que sea; si esterilizamos todo cuanto le rodee hasta hacerlo vivir en una burbuja aséptica e impoluta, estamos criando a un niño efermizo, sin defensas ni anticuerpos que le permitan en el futuro enfrentarse a la vida, robusto y fornido. Sano, al fin y al cabo. Y lo mismo pasa con las sociedades de nuestro tiempo. Hay quienes pretende hacerlas asépticas, saludables, higiénicas y desapasionadas. Como si fuesen adalides de la libertad, el respeto, la pluralidad… aunque luego sean todo lo contrario.
No soy especialmente taurino. Incluso el sexto toro se me ha hecho larguísimo las pocas veces que he presenciado una corrida de toros, pero me resulta preocupante la decisión del Parlamento de Cataluña con su presidente José Montilla al frente, a pesar de que, entre acomplejado y avergonzado, saliese raudo a gritar que él votó en contra de la prohibición de los toros, de la prohibición, al fin y al cabo, de la fiesta nacional. Hay tantos argumentos en favor de las corridas de los toros y tantos también en contra, que prefiero salirme de ese coso y expresar una idea que aparentemente poco tiene que ver con los toros, los toreros y los antitaurinos.
Los hombres somos animales, racionales y sociables, pero animales. Y tanto individualmente como cuando vivimos en comunidad necesitamos desde nuestras entrañas sentirnos vinculados y arraigados a lo nuestro, sea lo que sea lo nuestro, y también expresar de mil maneras nuestra coexistencia con esa dualidad de la vida y la muerte, con sensaciones tan profundas como el riesgo, como la lucha por la existencia que llevamos en nuestros genes, por esos instantes tan cercanos al final que nos hacen sentirnos vivos, por esos segundos en el que la vida resurge frente a la muerte, de forma colectiva o individual.
Hacemos cosas difíciles de comprender por alguien ajeno a nuestra cultura, a nuestro proceso de socialización, a nuestro yo. Y es lógico. Cómo explicar tanta intensidad en el salto de la reja en Almonte, en la subida a la cima del Everest, en la pesca de percebes en mares embravecidos, en las peleas de gallos en Indonesia, en la travesía en solitario del Atlántico; o cómo comprender a aquellos que suben de rodillas a la ermita de cualquier pueblo, que se lanzan en una Almadraba a la pesca del atún en la lucha más sangrienta entre un hombre y animal jamás vista, que vuelan en parapente, que se flagelan hasta despellejarse la piel y la carne como en Filipinas, que bajan en apnea a más de cientos de metros de profundidad, o cómo entender que dejen a un niño encaramarse a la torre humana de un castells de ocho, nueve o diez pisos a pico de caer al vacío, y que provoca en su madre lloros de emoción y no de terror.
El hombre no desnaturalizano, ni desapasionado, ni esterilizado necesita afrentarse a sus miedos, a sus pasiones, a la pelea por su existencia para reafirmarse ante sí mismo, para sentirse miembro de una comunidad que al mismo tiempo le agrede y le protege. Y el mundo del toro representa en España, en Portugal o en México muchas de estas cosas, de estos sentimientos.
Es verdad que el animal muere en esta lucha desigual entre la razón y la bravura, entre el miedo y la casta. Y es ahí donde aparece el efecto irracional de la fiesta. ¿Cómo justificar la muerte del animal? De ninguna forma. No se trata de justificarlo, sino de comprenderlo como parte de un arte, de una expresión popular y cultural que trasciende al mero enfrentamiento de un hombre y un toro. Porque el aficionado no disfruta con la muerte del animal, ni con un supuesto sufrimiento. Por ello no se puede justificar, como no se justifica que el alpinista se juegue la vida a ocho mil metros; ni la muerte de cientos de atunes frente a Tarifa; ni que un padre acceda a que su hijo suba el Castell.
Quizá no seamos una sociedad perfecta, aséptica, pero es que quizá tampoco queramos llegar a serla por nuestro propio instinto de supervivencia.

No estamos tan mal como parece. Con esta frase Zapatero ha lanzado un aviso a los que le dan por derrotado. Como queriendo recordar que hace diez años pocos daban un duro por él y acabó convirtiéndose en el secretario general del PSOE. Zapatero se presentó ante los suyos y ante todo aquel que quisiera verle regenerado tras los combates de las últimas semanas: mejor aspecto, bien trajeado teniendo en cuenta sus posibilidades y con una leyenda a sus pies: Zapatero 10. Un declaración de intenciones de todo su equipo, como si quisiera rescatar el espíritu que les llevó primero a la dirección del partido y luego a la presidencia del Gobierno. Aquel espíritu que el ministro José Blanco resume perfectamente: ganamos el congreso con un teléfono móvil.

A Zapatero se le ha visto reforzado, como si todas las críticas, embates y desprestigios apenas hubieran hecho mella en él. Y me lo creo, porque si algo tiene Zapatero es que pocas cosas hacen mella en él. Ni siquiera las importantes. Zapatero y el equipo de Zapatero 10 saben muy bien cómo funciona esta sociedad, cómo manejar la frivolidad hasta el extremo de convertirla en un modelo de gestión y de persuasión. Sólo importa lo de hoy, porque lo de ayer ya está olvidado y lo de mañana, mañana veremos. He visto a un Zapatero que, si seguimos al pie de la letra esta idea, parecía hasta convincente, seguro y envalentonado. ¿Quién se acuerda ya de la congelación de las pensiones? ¿quién se acuerda del recorte salarial a los funcionarios? ¿y quién del recorte de inversiones públicas? ¿quién de la ruina que tenemos encima? “No estamos tan mal como parece”, dice Zapatero, que con un nudo impostado en la garganta, con ojos vidriosos y el puño cerrado de rabia dice que el está orgulloso de España y de los españoles. Como para que no lo estuviera.

Hablar siempre es mucho más fácil que actuar. Pero no está mal escuchar, que siempre se puede encontrar algo interesante. En este caso, vía Anphibia, me llama la atención un video sobre la cultura del cambio publicado por Youngme Moon, de Harvard Business School. Y me hace pensar en el mimetismo enfermizo de los periódicos. En el fondo es miedo a ser diferente.

Aquí tenéis la entrevista que Nick dut nik realizó a Jennifer Preston, la Social Media Manager del New York Times…

“Los periodistas tendremos que crear algo como el Circo del Sol y renovar algo que dicen que estaba muerto”. Esta frase que el periodista Carlos Sala lanzó a Twitter hace un par de días la tomo prestada sin permiso para volver a escribir en este blog después de más de dos meses en blanco. La razón de esta parálisis creativa tiene que ver, en cierto modo, con este pensamiento de Sala. Realmente no tenía nada interesante que decir y no quería escribir nada que no creyera interesante. Ello no significa que este post lo sea, pero al menos es fruto de un impulso, que ya es algo.

equilibristaEsta idea de crear nuestro particular Circo del Sol me parece realmente estimulante porque resume exactamente en 19 palabras la situación de los periódicos. El Circo del Sol creó un modelo de circo, y un modelo de mucho éxito, sin animales ni domadores, sin payasos ni trapecistas al uso.Y, lo más sorprendente, sin niños… Es como plantear un periódico, por ejemplo, sin secciones, sin ruedas de prensa o sin agencias… O que no se vendiera en quioscos… O sin redacciones… O sin periodistas fijos… De locos ¿no?, dirían algunos cuando los canadienses Guy Laliberté y Daniel Gauthier empezaron a construir su nuevo circo.

Pero el Circo del Sol sí tiene emoción, riesgo, humor y suspense, también tiene merchandising, mucho merchandising, tómbolas y coca colas… Y la entrada cuesta cinco veces más que la del circo tradicional… Sería como vender periódicos a cinco euros, a todo color, en papel mejorado… y con contenidos con un toque de emoción, riesgo, humor y suspense… Y el Circo del Sol creó una marca, una gran marca, un nuevo espacio competitivo… La innovación frente a la tradición…

Los equilibristas, malabaristas, domadores, trapecistas y payasos del circo tradicional llevan este oficio en la sangre, pertenecen a familias ambulantes dedicadas al circo toda la vida, con muchos kilómetros, mucha carretera, mucha dedicación… En el Circo del Sol son artistas y atletas reconocidos, viajan en avión, van a buenos hoteles, tienen la sensación de pertenencia un un proyecto especial, multicultural y único… Algo así como la gestión del talento…

Hay muchos elementos innovadores en el Circo del Sol, aunque me llaman la atención por su aplicación al periodismo los siguientes:

1. Fuentes alternativas de ingresos. El Circo del Sol tiene patrocinadores, vende DVDs, produce programas para televisiones, etc… Y además ha creado un vínculo con la calidad y la innovación. IBM, Porsche y Visa son algunos de sus patrocinadores.

2. Gestión del talento… Recluta a los mejores, les ofrece salarios razonablemente altos, favorece el trabajo en equipo, estimula la colaboración.

3. La diferenciación y la innovación como valores del nuevo negocio.

Así de fácil, y de difícil… Un triple salto mortal.

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La innovación disruptiva y la prensa de papel

Es cierto que hay crisis, y muy grave… pero de ahí a estar pregonándolo a los cuatro vientos todo el santo día…
Ningún otro sector lleva tan interiorizado el sentimiento de autodestrucción: la prensa no deja de decir que la prensa se muere…

Ahí va el reportaje de Informe Semanal sobre la prensa…

http://www.rtve.es/mediateca/videos/20100227/informe-semanal-tormenta-papel/706730.shtml?s1=noticias&s2=&s3=&s4

Recomiendo esta entrevista… En 45 minutos Tepper explica la crisis… Muy interesante…

El Top 100 de herramientas de aprendizaje compilado por Jane Hart con la colaboración de 278 profesionales del aprendizaje en todo el mundo.
Top 100 Tools for Learning 2009
View more documents from Jane Hart.

Recomiendo este video que he visto en Segundo Plano para ver un ejemplo de las cosas que se tienen en mente para un futuro muy proximo…
No cabe duda, hay que adaptarse y hay que hacerlo rápido, porque competir con cosas como estas se aventura complicado… Ahí va este prototipo…

Sports Illustrated – Tablet Demo 1.5 from The Wonderfactory on Vimeo.